Alfredo Rodolfo Bufano

04 juillet 2009
 
 
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Alfredo Rodolfo Bufano

4 Poemas



1. BARRIO MORO DE TANGER

¡Qué gozo mirar el mar,
el mar desde la Alcazaba,
mientras asoma la luna,
por entre verdes montañas!.

¡Qué gozo mirar el cielo,
sobre vetustas murallas,
o verlo en cintas de seda
en la calle Bab el Assa!.

¡Qué misteriosa ternura
ver estos ojos que pasan
y que furtivos nos miran
con agarenas miradas!

¡Qué nieves de jazmineros
por callejuelas y plazas!

¡Qué blancura de mazquitas
bajo la luna dorada!

¡Qué dicha andas sin ser visto
en dulces tierras lejanas,
sin saber si ayer es hoy,
y envuelto en luna y distancias!


2. CALLE DE LA LUNETA


¡Qué alegre brilla en la noche
con sus bazares y tiendas
la calle, la calle mora,
la calle de la Luneta!

¡Qué nombre tiene más lindo!
¡Qué blancura de azucena,
la calle, la calle mora,
que llaman de la Luneta!

Se sahuma de fragancias,
de jazmín y yerbabuena.

Sus farolillos alumbran,
con luz lejana de estrellas.

¡Con qué infantil alegría,
miro sus moros y tiendas!

¡Con qué placer subo y bajo!
¡Qué a gusto me siento en élla!

No hay en Tetuán herbolarios
que vendan más finas hierbas,
que los que orillan la calle
moruna de la Luneta.

No hay ojos más turbadores,
ni vendedoras más bellas,
ni más fragantes jazmines,
ni yerbabuena más crespa.

Si en sus vitrinas enjutas
manos de Fátima cuelgan,
comprádlas, porque la suerte,
seguramente os espera.

No hay en Tetuán una calle
que un nombre más bello tenga
que ésta, de la morería
llamada de la Luneta.

Mis sueños y mis congojas
más de una vez dejo en élla
mezclados con las fragancias,
de frutas, flores y hierbas.

¡Qué alegre brilla en la noche!
¡Qué alegre canta en mi pena
la calle, la calle mora,
la calle de la Luneta!

3. A UNA VENDEDORA DE JAZMINES


Vendedora de jazmines,
dame tu mejor guirnalda,
para ceñirla algún día,
en las sienes de mi patria.

Dame, mujer de Tetuán,
la de más fina fragancia,
que huela a tierra y a río
y a dulce noche africana.

Que tenga voces de guzlas,
puesto que las flores cantan.

¡Alma que no sabe oírlas
es triste y desventurada!

Mujer de rostro moreno
como la tierra sagrada,
mujer de manos de trigo
y voz de lluvia lejana:
dame tu mejor cenefa,
dame tu mejor guirnalda,
que allá, detrás de los mares,
mujer muy bella me aguarda.

Tiene la voz argentina,
tiene las carnes de plata,
es argentina su boca,
porque Argentina se llama.

¡Ay mora, si tú la vieras,
sabrías por qué se ama,
sabrías por qué se reza,
sabrías por qué se canta,
sabrías por qué se llora,
de pena y desesperanza!

Dame jazmines para ella,
dulce mujer africana,
no temas que los marchiten
los días y las distancias.

¡Para que lozanos lleguen
tengo suspiros y lágrimas!


4. ROMANCE DE MOHAMED BEN HASAN

Éste es mi amigo Mohamed
y por más señas Ben Hasan.

Mi buen amigo agareno,
en éstas tierras del África.

Tan negros como los ojos
tiene la tez musulmana,
pero, como alguien lo dijo,
brotan jazmines de su alma.

Su fez purpúreo ilumina,
las penumbras de su cara,
y lleva garbosamente,
los siglos de su chilaba.

Él me enseñó a conocer,
el gran dolor de su raza,
sufriente, mas no llorosa,
vencida, mas no domada.

Me guió por híspidas sendas,
y por fragosas montañas,
marchando siempre en silencio,
con lento paso de cabra.

¡Bien entendía Mohamed,
lo inútil de las palabras,
cuando entre flores y cielos,
nuestras sombras se alargaban!

Mohamed se detenía,
junto a la gloria del agua,
al pie de los jazmineros,
que antiguos muros escalan,
junto a los vivos claveles,
y a las adelfas rosadas,
mientras recóndita dicha,
los ojos le iluminaban.

En los dolientes crepúsculos
de estas remotas comarcas,
mi buen amigo agareno
los altos cielos miraba.

¡Bien entendía Mohamed,
que las palabras sobraban!.

Ante el dolor de su pueblo,
lo vi beberse las lágrimas,
y abrir en risa de angustia,
su boca purpúrea y ancha.

¡No fuera cosa, por Dios,
que viese yo, que lloraba!.

¡Adiós, amigo Mohamed;
adiós amigo Ben Hasan!.

¡Qué en bienes te de el Profeta,
lo que me diera tu alma
en tus lares marroquíes,
en memorables jornadas!



ALFREDO RODOLFO BUFANO, poeta y escritor argentino. Aunque nació en Guaymallén, el 21 de agosto de 1895, se lo suele conciderar sanrafaelino dado que desde joven trabajó y escribió en San Rafael, donde arribó en 1926 para comenzar su profesorado en la Escuela Normal de Maestros, en donde ejerce durante más de veinte años. En 1917 escribió "El Viajero Indeciso", en 1919, siempre abarcando el tema de la poesía, "Canciones de mi casa" libro que fue premiado por la Municipalidad de Buenos Aires. En 1920, escribe "Misa de Requiem"; en 1921, "Antología"; en 1922 "Poemas de Provincia"; al año siguiente produce "El huerto de los olivos". Dos años más tarde ve la luz, "Poemas de Cuyo". Ya radicado en San Rafael en 1926, aparece "Tierras de Huarpes", y en 1928, "Poemas de la nieve". Al año siguiente edita, "El reino alucinante”. Con su libro "Valle de la soledad" Bufano resulta premiado en las provincias de Cuyo. Con su libro "Valle de la soledad" Bufano resulta premiado en las provincias de Cuyo. En 1945, nos da, "Infancia bajo la luna"; en 1946, "Charango" y en 1950, unos meses antes de su fallecimiento, aparece el libro que le inspira su viaje a España, "Junto a las verdes rías". En 1951, se publica postumamente "Marruecos", poemario de donde extrajimos los cuatro poemas que aquí ofrecemos.