Alfredo Veiravé

samedi, juillet 04, 2009 by La Rédaction

15 Poemas




1. ARTE POÉTICA COMO CIENCIA DE LA NATURALEZA




Yo, Bertolt Brecht, vengo de los montes negros...

César Vallejo ha muerto, le pegaban / todos sin
que él les haga nada...

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas...
No sé cuál de los dos escribe esta pagina.



Las ciencias etimológicamente nacen del saber

y se dividen en teóricas, prácticas y poéticas.
Las poéticas son ensoñaciones cósmicas
Bachelard dice de sus fenomenologías
que las imágenes son novedades
o sea, abren un futuro en el lenguaje
y,
una de las últimas verdades desde la
Poética de Aristóteles,
que el mundo real es comido

por el mundo imaginario.
Así en el futuro se denominará
Ciencias Naturales
a todo texto que sea un invento geométrico
de la nueva vida de los hombres.
¿Y el método?
No podrá exigírselo a quienes hayan comido del fruto
del inconsciente.
De esa manera, querido lector, estos poemas son
incursiones
Robinsoncruceanas
el viaje en el mar por la ruta azarosa de Moby Dick,
por las selvas del texto que contiene la codicia de
Hernán Cortés ante los tesoros del oro,
en suma
una expedición encabezada por un cazador de
especies exóticas
que le han sido encargadas para un museo de las
mutaciones,
para un circo de animales naturales en el laboratorio
de la imaginación
con algunas ciencias y cartas personales.





2. EL MUNDO O LA INVASION DE LOS PERSAS


Cuando recupere el habla voy a escribir un ancho
poema
sobre los Persas que invadieron el continente de tu
cuerpo
soplando, así empezó la cosa, tu flequillo para que se
abriera y dejara tus ojos
en una posición fetal antes de que huyeras por las
hondas campiñas
verdes, en un caballo donde montabas
exquisitamente.
Solo me ocuparé entonces
de la risa que te provocaba en esos momentos el juego
de la silla entre las piernas
mientras yo desde el suelo, bajo los sicomoros del
momento, disparaba
mis flechas contra tu corazón metido como un
músculo elástico debajo de la camisa,
El espacio del poema
será ancho pero no ajeno a la fiel servidumbre que
una mujer
mundial merece según las reglas de la objetividad
o el deseo como fuerza positiva de los tajamares
que adornan la
polémica sobre el color local;
será inconcluso porque creo que el poeta
cuando rompe su mudez
escribe como Orfeo de esas sombras del Hades que se
mueven entre
la neblina, sobre el campo de golf o en el
aeropuerto,
Y Eurídice
arrastra la mortaja de los infiernos
que cubre su sexo dormido "como un capullo en el
atardecer"
con una complejidad que nace de los arcos
y las flechas persas del subconsciente.


Mudez, tartamudeo, registro de las angustias de una
conversación
que nadie escucha, la poesía.
Conocimiento desbocado y loco, como un
galope tendido hasta que el caballo se cansa y al rodar
arroja al jinete como una perdiz muerta de cuyo pico
surge
el ultimo silbido.



3. POETICA Y LINGÜÍSTICA


hoy he leído es un decir un formidable treno fúnebre
que cantan las mujeres del Peloponeso alrededor del
féretro
del difunto/
un formidable tratado del exiliado ruso Roman
Jakobson
acerca de la lingüística y la poética/
un tratado científico para ponerse serios
y no reir en las estepas del oso salvaje
que se pasea impaciente adentro de nosotros/
todo lo cual nos obliga a dejar que la boca cerrada
siga comiendo
las aberturas de la palabra "nieve".
De este modo la distribución de acentos y los
significados
crean una curva ondulatoria regresiva
que nos permite dejarnos ir por el puente de hierro
hacia
los planetas
donde la máscaras de carnaval (veneciano para
colmo)
se refriegan las antenas y se encienden como
luciérnagas por el deseo.
Pero de pronto
recordé el sombrero de una dama muy viuda
amante de los románticos alemanes traducidos que,
ofendida por mi sonrisa inoportuna en esa lectura de
poemas
no me quiso pasar la azucarera
en una ceremonia inglesa del té
de las 5 de la tarde en Buenos Aires. ¿Y por qué
hay que respetar a la poesía de esa manera? me
pregunte angustiado
antes de tirarme debajo de la mesa donde pude ver
finalmente
tus piernas (hermosas)
desaforadamente abiertas sin prendas interiores;
como en una fotografía de Playboy.


4. CARTA A RAFAEL O EL PRINCIPE DE LA FIESTA

1


¿De qué podríamos escribirnos nosotros sino es de la
poesía? Por eso te envio esta epístola a los Pisones
que permanecerá en tu archivo para siempre
entre los agapantos tuyos y los
filodendros míos
Quería decirte que sigo creyendo que el lector
debe participar activamente en esta fiesta y que el
humor
es una vía menor pero eficaz para que
el poema les haga cosquillas en el
vientre como un hijo de la
fiesta carnavalesca
de la Edad Media.

En realidad yo, que oscilo entre un texto testimonial
y una frase extratextualizada y que considero
a las convenciones
como una ruptura o plagio
del discurso social,
me veo empujado a cada rato por algunas brujas
malignas
y otras beneficas
que me indican otro camino: he bebido de la
mandrágora
del prosaísmo y metodológicamente
sobrellevo esta pregunta de un poeta:
"¿Método, metodo, que pretendes tú de mí sí sabes
que he comido del fruto del inconsciente?"
Si nuestro tiempo (escaso cada vez más a medida que
uno se interna en la línea de sombra del sexagenario)
es una dicotomía entre fondo/forma
debo inventar antes de llegar a la exasperación del
signo
un género de escrituras con capacidad de transformaciones
oblicuas
bizcas
antinormativas.

2


La indole oceánica de la metáfora y sus olas
rompen sobre el muelle y salpican a los turistas
que pasean bajo grandes sombrillas amarillas
en la rambla, pero yo prefiero
el día de sol de funciones cosmológicas
los versos conversados, las insolitas asociaciones,
el Arca de Noé con toda clase de animales
los mecanismos de hoteles que contenían al pobre
Vallejo en París.
¿Y la angustia? ¿Y los Fenómenos de la tierra
oculta?
Morir de risa es una versión de la muerte festiva.
En esas fuentes,
creo, está una de las respuestas,
la palabra cazada al vuelo.
Y ahora el mundo está feliz porque ha recobrado la
palabra,
el esclavo de la Reina se ha dormido en
la alcoba imperial,
el abuelo ha rejuvenecido con su nieta,
las reglas del juego han cambiado
y ahora los peones se comen a los alfiles
derriban a la Torre abolida de soldados
y el tablero de ajedrez vuela por los campos
de Gualeguay.

Y este texto ajeno: como demostración de lo expuesto
anteriormente
podríamos asegurar que en poesía nadie sabe para
quién escribe.
Como diría Nicanor, fatalmente, en poesía se permite
todo.
Si tuviera que agregar una posdata diría
que tu último poema me pareció muy hermoso
doloroso, oloroso, quemante
fulgurante,
aunque puedes dar vuelta estos adjetivos verdaderos
como el guante negro de la amada de López Velarde.



5. MI CASA ES UNA PARTE DEL UNIVERSO


Los que la vieron dicen que la tierra
es una esfera en el espacio, un planeta
más bien pequeño
del tamaño del dedo pulgar de los astronautas.
Yo no lo dudo porque he visto las fotografías
y porque ahora estoy a casi medio planeta de mi casa.
Lo mejor de todo esto es que en ese pulgar
también mi casa es una parte del universo.
Cómo no serlo si en el patio del fondo
hay un filodendro de gigantes hojas y también gusanos bajo
la tierra
aptos para la pesca, y ahora que me acuerdo
el olor de los helechos contra la pared
la cara de Delfina o Federico entre los árboles
y aquel canario que se nos voló de noche.


6. TAMBIÉN LA POESÍA ES DESACUERDO CON EL MUNDO


Puede haber un cuervo
en el subterráneo imperio de las sombras:
sin comparaciones obligadas él rechaza la palabra
"conocimiento"
como una prueba paciente de las fórmulas.

No sé tampoco por qué insistimos en perseguirla
con signos cuneiformes
o si somos acaso perseguidos por ella como un mar de adentro
en las despedidas de Odiseo
o someternos. Al fin y al cabo
no somos antenas de la raza (pararrayos celestes) sino
una poca cosa falsificadora
suave en los instrumentos
corolarios innecesarios
doctores de la vanidad personal
incompatibles con el mundo.


7. YA NO HAY LUGAR PARA LA FRIVOLIDAD


Todos poseen un límite;
las lecturas en el jardín

absorben el deseo de las plantas húmedas y el mundo visionario
había allí únicamente con algunos seres animados de ojos abiertos y profundos.
(Entre los helechos y los tiernos animales inocentes el espacio pasa
como un equilibrista que abre su sombrilla para no caer en el vacío.)
Hay
diferentes formas de fracaso cuando el trapecista joven sufre el miedo
en las cárceles de la pesadilla,
aunque en el fondo sabe que los victimarios y los torturadores
se juntan en el infierno de la historia, y que las hojas caen sobre ellos
para convertirlos en tierra deleznable. Por eso canta ahora y mira
solamente hacia adelante/ no dará explicaciones de la vida: el cuerpo sabe
esquivar los dardos venenosos del rencor, quizás, una forma cerrada del amor
que no fue correspondido. A veces los límites se abren y comienza el vuelo;
entonces, ya no hay espacio para las frivolidades como saben
los que vuelven de la guerra, o del errático exilio (del poema).


8. CALÍMACO (I)

Como en los epigramas de Calímaco dejo esta breve frase
entre los dientes del gato: no me lloréis
y buscadme en el jardín en tardes como ésta
cuando
el verano está quieto como un felino embalsamado entre las hojas.
Yo fui y yo soy lo que pude mientras viví en la tierra.
Ustedes saben que esta urna funeraria guarda cenizas
de recuerdos felices y de palabras felices
que me hicieron volar fuera del espacio en otro tiempo
que volverá
cuando los extraterrestres desciendan otra vez sobre Machu Picchu.

9. CALÍMACO (II)


Como en los epigramas de Calímaco dejo esta breve frase
entre los dientes de la antigüedad: buscadme en el
jardín
de las sombras
y como consuelo pensad que yo atravesé al fin el túnel
y lo supe todo mientras llegaba a la luz del otro lado.

10. HORMIGAS


Delicadamente transportan grandes piedras para
las pirámides de los faraones
apenas se tocan desde lejos
con las antenas versátiles
tristemente ignoran el sentimiento de los
amantes separados en los aeropuertos
y tampoco nada sintieron dentro del hormiguero
cuando la noticia de la muerte de Chaplin
recorrió el mundo en su silla de ruedas.

Según los especialistas de ciencias naturales
toda esa soledad de las hormigas no se siente
simplemente
porque no se acoplan porque sus huevos
son fórmulas del anonimato,
y porque de la lluvia sólo sienten sustancias líquidas
no sus nostalgias y eso
les impide silbar un viejo bolero de Armando Manzanero.


11. LAS CARABELAS DE COLÓN
Deja las letras y deja la ciudad
Juan L. Ortiz


Los poetas del interior y los tesoros de esmeraldas las negras esclavas

bañadas en oro y las orquídeas de olores perversos en el trópico vivimos
esperando que lleguen las carabelas de Buenos Aires y nos descubran.
Mientras tanto nosotros pagamos religiosamente los impuestos
podamos las plantas del jardín y nos ocupamos de tener
bien copiados los poemas
porque cuando nos descubran tendremos que vaciarnos de
golpe de papeles
inventar un pasado majestuoso y en legítima defensa
ir acostumbrándose a sonreír entre vedettes y boxeadores.
Cuando nos descubran y nos busquen por las provincias
a nosotros: naturales de la poesía dedito alado de la fortuna
monólogo del pésimo poeta hay que estar preparado
(Y sin resentimientos amigo sin resentimiento: nosotros también
fuimos moda en las aldeas.)

12. RADAR EN LA TORMENTA


Y alguna vez, no siempre, guiado por el radar
el poema aterriza en la pista, a ciegas,
(entre relámpagos)
carretea bajo la lluvia, y al detener sus turbinas, descienden
de él, pasajeros aliviados de la muerte: las palabras.


13. MADAME BOVARY


Emma te equivocaste
cuando saliste de tu casa en un carruaje con grandes
ruedas que corrían hacia atrás como en las películas del Oeste
porque tu soledad era algo que debía ser solamente tuyo
y porque era fatal que
nadie te comprendiera en ese pueblo de provincias
ni siquiera tu marido
el pobre hombre gris herido de tu amor
Bueno, no me hables ahora de tus taquicardias
o de los vestidos con enaguas y encajes
déjame explicarte
que me conduelo solamente
porque te perseguían furiosamente
los vecinos ineptos en el juego
de tu corazón virgen
y tu siglo era un cambio
lentamente mirado a través de las celosías
de la villa
más bien ponte el anillo o los collares de los hippies
y piensa en Carnaby Street en cómo lograr la infidelidad
sin que tengas que recurrir a tu conciencia
de pobre muchacha provinciana
Yo pienso que buscabas saber solamente
cómo te desnudarían los otros
y estos otros cretinos te traicionaron
Emma
Dame la mano no llores más
quédate en silencio
y escuchemos juntos estos discos de los Beatles.


14. POEMA

La conciencia enumera o nombra
o se abisma, perpleja
en un conjunto de silencios, otras veces,
simplemente canta
con un código de señales o llamados
de humo, sobre las colinas,
que dicen
"bicicleta", "sombrilla", "eucaliptus",
palabras sueltas para ella
que recuerda aquel paseo por las arboledas.



15. CALDER

Sagaces
las hojas de metal liviano
como estampillas del Japón
espejean en el aire
mueven sus recuerdos
reflejan velozmente los conceptos estáticos;
él, fotografía pensamientos
revela esos objetos imaginarios.





ALFREDO VEIRAVÉ, Poeta, ensayista, profesor universitario, educador argentino. Colaboró en distintos medios de prensa tanto nacionales como provinciales. Nacido en Gualeguay, provincia de Entre Ríos el 29 de marzo de 1928, vivió la mayor parte de su vida adulta en Resistencia, Chaco, donde falleció el 22 de noviembre de 1991. Gran estudioso de la poesía de América Latina, fue discípulo y amigo entrañable del poeta entrerriano Juan L. Ortiz. Publicó los siguientes libros: El río y tu presencia, 1951; Después del Alba, el ángel, 1955; El ángel y las redes, 1960; Destrucciones y un jardín de la memoria, 1955; Puntos luminosos, 1970; El Imperio Milenario, Editorial Sudamericana, 1974; La máquina del mundo, Editorial Sudamericana, 1977; Historia natural, Editorial Sudamericana, 1980; Radar en la tormenta, Editorial Sudamericana, 1985, Laboratorio Central, 1991, entre otros.