Gabriel Zaid

samedi, juillet 04, 2009 by La Rédaction


15 Poemas




1. PRUEBA DE ARQUIMEDES

Si te hundiera en una tina,
vería el volumen que desplazas.
Si te colgara de un pie,
hasta qué punto eres un bulto.
Estoy perplejo porque eres.
Porque eres eso, eso y más que eso.
¿Acabaré de entenderte?
Te muerdo y sólo te desprendo un grito.
Te aprieto y vuelas en una carcajada.
¿Dónde está el alma, dicen los cirujanos?
¿Quién eres tú, digo yo?
Me fui de bruces en tus ojos.
No tenían fondo.



2. ALABANDO SU MANERA DE HACERLO


¡Qué bien se hace contigo, vida mía!

Muchas mujeres lo hacen bien
pero ninguna como tú.

La Sulamita, en la gloria,
se asoma a verte hacerlo.

Y yo le digo que no,
que no nos deje, que ya lo escribiré.

Pero si lo escribiese
te volverías legendaria.

Y ni creo en la poesía autobiográfica
ni me conviene hacerte propaganda.

3. RÁFAGAS

La muerte lleva el mundo a su molino.

Aspas de sol entre los nubarrones
hacían el campo insólito,
presagiaban el fin del mundo.

Giraban margaritas
de ráfagas de risa
en la oscuridad de tu garganta.

Tus dientes imperfectos
desnudaban sus pétalos
como diste a la lluvia tus pechos.

Giró la falda pesadísima
como una fronda que exprimiste,
como un árbol pesado de memoria
después de la lluvia.

Olía a cabello tu cabello.

Estabas empapada. Te reías,
mientras yo deseaba tus huesos
blancos
como una carcajada
sobre el incierto fin del mundo.


4. UNA PALOMA AL VOLAR


Una paloma al volar
su dorado pico abría;
todos dicen que me hablaba,
pero yo no le entendía.

I

Dame las alas, paloma,
para volar a tus vuelos,
para subir a los cielos
de otro cielo que no asoma.
Este cielo que me toma,
nieve y silencio temía;
y ha de caer todavía
mientras tu voz se sustraiga,
-Si está cayendo, que caiga,
no ha de durar más de un día.

2

¿Por qué ya no puedo amarte
-ay Amor- sin conocerte,
si en buscarte está la muerte
de saberte y no encontrarte?
¿Por qué de un tiempo a esta parte
en tu nombre está mi suerte?
¿Por qué, si digo no verte,
te pido que si me amas
me digas cómo te llamas
-ay Amor- para quererte?

3

Esta noche callaría,
aunque viniese la muerte.
¿y el silencio de perderte
con qué voz te cantaría?
Naranja dulce del día,
nocturno limón celeste,
te pido un favor y es éste:
(el que la canción pedía)
que le digas a María
que esta noche no se acueste.

5. LA OFRENDA

Mi amada es una tierra agradecida.
Jamás se pierde lo que en ella se siembra.
Toda fe puesta en ella fructifica.
Aun la menor palabra en ella da su fruto.
Todo en ella se cumple, todo llega al verano.
Cargada está de dádivas, pródiga y en sazón.
En sus labios la gracia se siente agradecida.
En sus ojos, su pecho, sus actos, su silencio.
Le he dado lo que es suyo, por eso me lo entrega.
Es el altar, la diosa y el cuerpo de la ofrenda.

6. CANCIÓN DE SEGUIMIENTO


No soy el viento ni la vela
sino el timón que vela.

No soy el agua ni el timón
sino el que canta esta canción.

No soy la voz ni la garganta
sino lo que se canta.

No sé quién soy ni lo que digo
pero voy y te sigo.



7. NOCTURNO



Manantiales del agua
ya perenne, profunda
vida abierta en tus ojos.

Convive en ti la tierra
Poblada, su verdad
numerosa y sencilla.

Abre su plenitud
callada, su misterio,
la fábula del mundo.

Hallan su vocación
del Huerto, su quehacer,
manos contemplativas.

Estalla un mediodía
nocturno, arde en gracia
la noche, calla el cielo.

Tenue viento de pájaros
de recóndito fuego
habla en bocas y manos.

Viñas, las del silencio.
Viñas, las de las palabras
cargadas de silencio.


8. TARDE EN CÁMARA LENTA

Tu cuerpo, el mundo, corre.
Mis ojos, el mundo, también.
Nadie ama dos veces con los mismos ojos.
Contemplar: confluir.

9. ELEGÍA

Yo soltaba los galgos del viento para hablarte.
A machetazo limpio, abrí paso al poema.
Te busqué en los castillos a donde sube el alma,
por todas las estancias de tu reino interior,
afuera de los sueños, en los bosques, dormida,
o tal vez capturada por las ninfas del río,
tras los espejos de agua, celosos cancerberos,
para hacerme dudar si te amaba o me amaba.

Quise entrar a galope a las luces del mundo,
subir por sus laderas a dominar lo alto;
desenfrenar mis sueños, como el mar que se alza
y relincha en los riscos, a tus pies, y se estrella.

Así cada mañana por tu luz entreabierta
se despereza el alba, mueve un rumor el sol,
esperando que abras y que alces los párpados
y amanezca y, mirándote, suba el día tan alto.

Si negases los ojos el sol se apagaría.
El acecho del monte y del amanecer
en tinieblas heladas y tercas quedaría,
aunque el sol y sus ángeles y las otras estrellas
se pasaran la noche tocando inútilmente.


10. CLARIDAD FURIOSA


No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía.
Sol de mis ojos: eternidad aparte, pero mía.

Pero se da el presente aunque no estés presente.
Luz a veces a cántaros, pan de cada día.
Se dan tus pensamientos, tuyos como estos pájaros.
Se da tu soledad, tuya como tu sombra,
negra luz fulminante, bofetada del día.


11. EVASIÓN

Desatar la canastilla.
Subir globos llenos de besos.
Ya va quedando el mundo atrás.
El fondo de los ojos dá vértigo.
Cogerse desesperadamente.
Ser arrastrados por el viento.
Solatar arena, perder peso.
Ya estás en el espacio sin tiempo.

12. PASTORAL

Una tarde con árboles,
callada y encendida.

Las cosas su silencio
llevan como su esquila.

Tienen sombra: la aceptan.
Tienen nombre: lo olvidan.


13. ESCENAS EN EL PUERTO

1. Animal fantástico

Un brazo nada más no es cosa mala
si ves que el otro se convierte en ala.

Y para qué dos pies, no es cosa buena,
si a cuatro viva el alma suena.

Tener mil pares de ojos para ver.
te- ver-te- ver- te- ver.

Y dos espaldas para tanta gente
que sueña, pero sigue la corriente.


2. Brindis


Borracho estoy de amarte y de mirarte,
alta luz, alta copa enaltecida.
El vino se hace lenguas del Espíritu
y migas hace el pan con el mantel.
Blanca la luz y negra y roja y viva,
en tus dedos es sangre, en tus pupilas
eternidad, en tus labios silencio.
Te amo, sí, te amo, borracho de tus ojos,
borracho, del silencio que ha arrasado tus ojos,
noche viva y sin lágrimas, noche viva y sin rumbo,
pero llena de estrellas como un mar sin temor.


3. Circe

Mi patria está en tus ojos, mi deber en tus labios.
Pídeme lo que quieras menos que te abandone.
Si naufragué en tus playas, si tendido en tu arena
soy un cerdo feliz, soy tuyo, mas no importa.
Soy de este sol que eres, mi solar está en ti.
Mis lauros en tu dicha, mi hacienda en tus haberes.


4. Nacimiento de Eva

No tengo tiempo que perder,
me dijo al amanecer,
y desplazó un volumen de mujer.

Mar de mujer y piélago de sillas.
El astillar me dejas hecho astillas,
salpicadas de hielo las costillas.

Botaduras heladas y funestas.
Está bien. Pero qué horas son éstas.
No te has quedado ni a las últimas fiestas.


14. NOCTURNO SOBRE ATENAS

Háblame de las calles
y de la nochería
submarina, que mece
allá abajo su cielo.

Y el firmamento aquel
que era agua azul y gloria
de promesas fugaces,
míralo vuelto al agua.

Mi estrella no era estrella,
era un rapto fugaz
del cielo, una caduca
luz sedienta en el agua.

15. FÉNIX

Las furias llegan desde cielos tranquilos,
en un viraje mínimo de la memoria,
como un chirrido eléctrico
en las lìneas de alta tensión.

A lo lejos se funde el aire seco
de la conciencia, la verdad
asesina, el tiempo derretido
en borbollones de cristal.

Las furias llegan como pájaros
Carniceros que saben la verdad
última.

Ante el revuelo atonador, renace
la gratuidad furiosa
en la demencia de las vìctimas.





GABRIEL ZAID, poeta y ensayista mexicano nacido en Monterrey, Nuevo León, en 1934. Publicó su primer poemario en el año de 1958. Desde entonces ha incursionado en las diferentes formas poéticas y en diversos ensayos acerca de los problemas sociales. Además, ha sido colaborador en numerosos diarios y revistas, entre ellas, Vuelta. Como miembro del grupo editorial Vuelta y de su legado ha sido uno de los promotores y comentadores de la obra de Octavio Paz con quien mantuvo algunas diferencias personales por el lapso de un año. Su obra ha sido galardonada con diferentes premios nacionales e internacionales. Es miembro del Colegio Nacional desde 1984, de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1986 y de la Real Academia de Letras Mexicanas desde 1989.En poesía publicó: Seguimiento, (1964); Campo Nudista (1969); Práctica mortal (1973); Cuestionario (1976); Reloj de Sol (1995).