William Baecker

samedi, juillet 04, 2009 by La Rédaction

10 Poemas*





1. CUANDO CESAN LOS SUEÑOS


Cuando cesan los sueños,
cuando sus luces huyen de los ojos
como pájaros sin rumbo;
cuando regresa el agua al mar
llevándose los rostros y los besos;
cuando un viento incesante borra el nombre
escrito en los abrazos que vivimos;

cuando cesan los sueños,
cuando llegan los días del insomnio
y una lluvia de pétalos marchitos
se incendia en la nostalgia,

sólo queda el aroma del recuerdo
fijado en esta rosa que te dejo.


2. Y QUÉ ES ESTE RECUERDO


Y qué más da.


Si todo nos unía,
hoy todo nos distancia.

Los momentos felices
-las efímeras luces de bengala-

no eran más que tristezas compartidas;
fueron sólo relámpagos que huían
de tus calladas cosas y las mías.
¡Y qué más da!


Construimos en tiempos diferentes:
vibrabas la aventura del momento
y era mío el dolor. Y la esperanza.
Y nada más.

¿Y nada más?

¿Y qué es este recuerdo que nos une
y qué, esta soledad que nos separa?


3. LOS ALTOS BARRILETES

¿Qué serán de las horas venideras
cuando este largo silencio
se habitúe al cansancio de la espera
y eleve sobre el monte de mis simas
los altos barriletes del olvido?


4. LO QUE SUCEDE

No se mueren los días,
lo que sucede
es que siempre amanece nuevamente.


5. EN ESTE MEMORIAL

En este memorial de los minutos,
cuando soy el resumen
de todo lo que fuimos:
buscadores de estrellas que no existen,
relámpagos de amor en las tinieblas;

en este memorial,
mirandome en espejos
donde tu luz no llega porque ahora
eres pura distancia;

en este memorial de los minutos
que fueron ahogados alaridos
de esperanzas que nunca aparecieron:
arrebatados golpes de campanas
que ardieron en alturas
donde el dolor es uno y es eterno
como el rayo de luz en el espacio;

en este memorial
en este libro abierto,
en esta soledad que es una larga
pradera donde el eco no responde,

donde el silencio es toda tu presencia
y tu presencia es toda una agonía;

en este memorial
en este crucigrama de cruzadas angustias,
en esta antología de cosas que se fueron,

te convoco al olvido,

al luto que se abisma en las entrañas
y estalla de dolor en el recuerdo.


6. TÚ, DE JULIO

Tú, de julio,
y estamos en agosto
con aromas sutiles
de septiembre;

tú, de julio
viniéndome de lejos
- como esas cosas amargas
que a veces se recuerdan -
con presagios de largas
soledades.

Tú, de julio
y estamos en agosto,
y te envío el clavel
- el de los sábados -
con un dejo profundo de tristeza
porque se han cubierto ya de lila
los lapachos
y una idea serena me acongoja:

la de estar, como siempre,
sin ti,
sin el clavel,

con los lapachos.


7. CUANDO

La noche es un lamento
-redondo
cuenco
de antiguas resonancias-
retorno
ciego
a mis tiempos de siempre.

Tiempos
que eternizan las horas
de las fugas;
de fugas al insomnio
de mis deshabitadas
atalayas.

Entonces,
las calles me sorprenden
divagando,
me llenan -pensativo-
las anchuras
de sus hondas
soledades.

Cuando
la noche es un lamento
que de pronto
se convierte en la sangre
que me inunda,
voy
transformándome
en una lejanía
de ilimitado habitante.

Y horizonte.


8. CUANDO PASEN LAS HORAS

A Martín Palacios


Cuando pasen las horas,
cuando pasen
los días, y los meses, y los años,
y varias primaveras,
y algún otoño nos encuentre hablando
de cosas tan triviales
como el tiempo,
tal vez nos asustemos de repente
pues todo aquél futuro ya no existe
y el seremos es sólo una esperanza
que se durmió en la paz de la nostalgia.


9. REGRESAR


Invertir las elipsis.
Cambiar
las luces del semáforo
para matar el ritmo de los grillos.
Ser nuevamente punto de partida.
Comenzar a decir
con sonidos más puros
las palabras.
Creer
que todo ha sido un lamentable
error de la semántica.
Nacer de nuevo.
Crecer.
Poder pensar
sin la lógica absurda del pasado;
sentir que las galaxias
no son tan extranjeras,
que hay un boomerang nuestro en el espacio,
que todo es suma de equilibrios
y que todo se mueve
en cósmica armonía.


10. Y ESTALLO COMO UN SOL

Porque ahora no puedo contenerme

y estallo como un sol
sobre inmensas praderas de silencios,

quiero ser el de antes:

el cantor primitivo,
la sílaba entusiasta,
la plenitud violenta,
la moneda arrojada al infinito
para encender crepúsculos con rosas,
el beso y el abrazo inevitables
en la urgencia de amar continuamente,
la esperanza creciendo en el olvido,
el futuro constante;

quiero ser, otra vez,
de repente el dolor y en todas partes
un poco de alegría porque es justo
nacer de vez en cuando diariamente.




WILLIAM BAECKER nació en Matto Grosso [Brasil], en 1943. Poeta y periodista. Vive en Paraguay desde principios de la década del sesenta. Ex actor y director de teatro de vanguardia, toda su obra poética ha sido concebida y publicada en Asunción, años después de su ingreso al país. Miembro de la Sociedad de Escritores del Paraguay y actual Secretario General del PEN CLUB paraguayo, William Baecker ha sido también comentarista de asuntos culturales en la prensa local y ha participado como jurado en varios concursos literarios. Hasta la fecha ha publicado los siguientes poemarios: En una lejanía (1972), En este memorial (1975), Cuando cesan los sueños (1993), Era un simple cariño y No hace falta decirlo.