Raúl González Tuñón

samedi, août 29, 2009 by La Rédaction


7 Poemas
Seleccionados por Mauro Morgan
Especial para Le Caravansérail des Poètes





1. EDGAR POE

PETER Brueghel, Iernimus Bosch, y Patinir,
Goya y Petrus Borel lo hubieran comprendido
(¿quién dijo que el delirio de la razón
engendra monstruos?).
La sociedad de los Rotarios,
los linchadores de negros y de rosas,
los verdugos de niños y de sueños
le daban asco y él bebía, ¿para olvidar?,
cuando aún no existían
las letras de los tangos tristes.



2. BAUDELAIRE


FUE UN profeta y vislumbraba el siglo
en que la acción fuera hermana del sueño
y reinventó la poesía, una manera
de recordar que el poeta es un hombre
al que a veces agobian la incomprensión, el barro,
el alquiler, la luna.
Pero él fue poeta, inmenso como un río.
Un río puro impuro
que arrastró légamo y estrellas.


3. RIMBAUD


...¿PERO por qué murió allá en Marsella
tan cerca de la luz atrevida del muelle,
la Canabière, la sopa de pescado,
las rosadas mujeres de la feria
y el viejo olor que viene de los barcos
sin confesar dónde enterró la poesía
-como a un pájaro loco-, en qué baldío,
en qué lámpara pura, en qué ventana,
en qué lluvia crecida con violetas?

Donde el futuro está esperando


4. EPITAFIO PARA LA TUMBA DEL POETA DESCONOCIDO


FUE UN poeta de su vida y de la vida.
Porque además del diálogo del hombre con su tiempo
la poesía es un estado de ánimo,
fue siempre el suyo un vago amar
y sentir y esperar no se sabe qué cosas:
y no pudo escribir ni un solo verso.
La muerte, la inquirida "Tía de las muchachas",
Se lo llevó una tarde de azul desprevenido.
Murió de inanición, como Meg Merrillies,
la que en vez de cenar contemplaba
fijamente la luna sobre el bosque.

Tanta es su soledad que el olvido se toca


5. DESPUÉS DE LA MUDANZA


EL NIÑO triste mira con asombro
el patio donde había cielo.
La marca que dejó en el muro
la fotografía de la boda.
El sitio donde estuvo el piano
(su música, como la lluvia).
La ventana donde el otoño
daba su luz a los malvones.
¿Y cómo la verá un día,
vaga, distante, en el recuerdo?

La carta que cayó del mueble
como una hoja del tiempo.


6. LA MUERTE DE LA MUÑECA PINTADA


("Todo el mundo está siempre tiro-
neando de una. Todos parecen querer
un pedazo de una. MARILYN MONROE.)

TODOS la tironeaban.

Hollywood le arrancó el pedazo más grande.
Sólo quedaba de ella el corazón
-Un Desolado Corazón-,
la lluvia pródiga de su cabellera,
la última claridad de su mirada
y una calle de infancia y abandono.

Construida en la fábrica de sueños
se rompió como un sueño
rodando en pesadilla al césped donde yacen
los gorriones caídos y el verano.

Y fue el tocante Réquiem para una Marilyn:
Los extras acunaron la muerte de la estrella
con un terrible blues de lágrimas oscuras.


7. LOS SUEÑOS DE LOS NIÑOS INVENTANDO PAÍSES


"Cuando paso frente de un local don-
de exponen pinturas de niños, sigo de
largo." BATLLE PLANAS

PORQUE el niño conserva todos los libres bríos
de la invención, baraja sus monstruos increíbles
y sus enloquecidos ángeles.
La bárbara inocencia sin prejuicios de la primera pureza
y el espléndido caos, el delirio de la razón, la fantasía.

El niño es el primer surrealista.

Y crece es hombre, y sigue viviendo más no sabe
y quien lo lleva adentro así lo ignora.
A veces, de manera sutil, eso supongo,
en cada acto adulto la infancia nos vigila
-una voz, un suceso rotundo, familiar, una lámpara,
una paloma herida con mensaje-.

Todo hombre en el final minuto de su invierno
piensa en algo lejano cuando muere.
Y la muerte es el último país que el niño inventa.





RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN, poeta y periodista, nació en Buenos Aires el 29 de marzo de 1905. En 1922 publica sus primeros poemas en las revistas Caras y Caretas e Inicial. Viaja por el interior del país. En 1926 publica su primer libro "El violín del diablo". En esa época participa en la redacción de Proa y colabora con el periódico Martín Fierro, en la que también escribieron Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Leopoldo Marechal, Macedonio Fernández, entre otros. En 1928 y poco antes de embarcarse rumbo a Europa, González Tuñón publicó "Miércoles de ceniza". Ya en París, escribió uno de los libros considerados fundamentales de su obra: "La calle del agujero en la media", publicado en 1930. En 1934 publica "El otro lado de la estrella" y "Todos bailan, poemas de Juancito Caminador". En 1936, publica otro de sus libros claves, "La rosa blindada". Desde entonces fue un escritor militante, especialmente en la etapa "Las puertas del fuego" y "La muerte en Madrid". Además de su labor poética, Raúl González Tuñón escribió varias obras de teatro: El descosido, La cueva caliente y, en colaboración con el poeta Nicolás Olivari, Dan tres vueltas y se van. Su obra publicada es la siguiente: El violín del diablo (1926); Miércoles de ceniza (1928); La calle del agujero en la media (1930); El otro lado de la estrella (1934); Todos bailan, poemas de Juancito Caminador (1934); La rosa blindada (1935); Ocho documentos de hoy (1936); Las puertas del fuego (1938); La muerte en Madrid (1939); Canciones del tercer frente (1939); Nuevos poemas de Juancito Caminador La calle de los sueños perdidos (1941); Himno de pólvora (1943); Primer canto argentino (1945); Dan tres vueltas y luego se van; Hay alguien que está esperando (1952); Todos los hombres del mundo son hermanos (1954); La cueva caliente (1957); La Luna con Gatillo (1957); A la sombra de los barrios amados (1957); Demanda contra el olvido (1963); Poemas para el atril de una pianola (1965); La literatura resoplandeciente (ensayos, 1967); Poemas para el atril de una pianola Crónicas; Crónicas del país del nunca jamás (1967). La veleta y la antena (1969); Selección de Poesía. (1926-1948); El Rumbo de las islas perdidas (1969); Antologia poética (1970); El Caballo Muerto; El banco de la plaza: los melancólicos canales del tiempo (1977).